Los perros también se emocionan

Escrito por: Editorial Dech En: Curiosidades El: lunes, junio 11, 2018 Comentario: 0 Hit: 532

¿Sabíais que para los perros tiene más importancia los elogios que la comida? ¿O que los abrazos les produce estrés? En este artículo hablaremos de todo ello.

Cada vez se descubren cosas nuevas que, aunque nos las imaginábamos, no sabíamos a ciencia cierta. El mundo de los animales es un campo muy apasionante para la mayoría de personas. Hoy nuestros protagonistas son los perros.

Tras varios años de investigación, por fin hallamos algunas respuestas.

Gregory Berns, un neurocientífico de la Universidad Emory (EE. UU.), nos ha regalado algunos de estos descubrimientos. Después de varios entrenamientos con su perra, pudo analizar el funcionamiento de su cerebro con un método muy poco invasivo y sin necesidad de anestesiarla.

Tras pasar muchas horas frente al escáner observó que el núcleo caudado es una mina de oro para entender las emociones caninas. Se sitúa en el interior de los hemisferios cerebrales y es un componente de los ganglios basales. Descubrió que los perros aman de verdad a sus dueños, como lo puede hacer un familiar. Para ellos es mucho más importante un bonito piropo o una tierna caricia que darles comida cuando tienen hambre. De hecho, el contacto físico puede saciarles de manera temporal el hambre, pasando el estómago a un segundo plano. Pero a su vez, el contacto físico excesivo puede ser perjudicial para el perro. Los abrazos frecuentes, aunque sea una muestra de amor para nosotros, para ellos es una fuente muy fuerte de estrés. Las caricias las aceptan de una manera muy positiva, pero cuanto más limitado sean los abrazos, mejor.

Para favorecer su calma y tranquilidad, podéis ponerles música. Sus favoritos son el reggae y el rock. Estos estilos musicales reducen considerablemente sus niveles de estrés.

Otro dato importante: para las personas que tienen como mascota un dálmata, pastor alemán o dóberman es que si se muestran agresivos, no es porque estén enfadados o tengan problemas de conducta, sino que se sienten doloridos. Una displasia de cadera no diagnosticada a tiempo cambia totalmente su comportamiento y emociones. Por esta misma razón tienen que cumplir con un especial seguimiento médico y cuidarles con mucha delicadeza.

¿Los perros se mueven por impulsos? No, es un mito. Un área de la corteza cerebral es responsable de la planificación y toma de decisiones. Ellos también piensan antes de actuar. Los que tienen más fuerza de voluntad son aquellos que utilizan más neuronas de esta zona. Por ejemplo, ladran compulsivamente si les muestras un alimento apetitoso para ellos. Sin embargo, saben que no pueden comer hasta que su dueño no les dé permiso.

También son unos grandes psicólogos ya que son capaces de escucharnos con atención. Pueden reconocer alrededor de 165 palabras y gestos humanos. Esto les confiere una edad mental de un niño de entre dos y tres años.  Reconocen las emociones de los humanos mejor que ningún otro animal y hasta responden a ellas. Cuando observan las caras de sus dueños, lo hacen de la misma forma que nosotros. Primero buscan sus ojos y después miran la boca y la nariz. La oxitocina, la hormona del amor, les provoca cierto interés por la búsqueda de sonrisas y rostros que muestren agrado y dulzura. Lo mismo ocurre con los bebés humanos.

En ocasiones, manifiestan algo parecido a la envidia. Los científicos la denominan aversión a la desigualdad. Es un ingrediente clave para el desarrollo de actitudes cooperativas, tanto para animales como para humanos. Los perros tienen una gran habilidad para reconocerse a sí mismos. Saben distinguir su propio olor del de los demás.

Impresionante, ¿verdad? Por ello, muchas personas que conviven con sus perros le tratan como si fuesen sus hijos o amigos. Demostrándoles amor cada día podrán crecer en un entorno sano y equilibrado, beneficiando su salud psíquica y física. No olvidéis que tratar mal a un animal es exactamente lo mismo que maltratar a una persona. Ellos también tienen empatía y sentimientos.

Celia Gómez Racero

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