Los bebés (también) lloran por esta curiosa razón

Escrito por: Editorial Dech En: Material didáctico El: jueves, agosto 6, 2015 Comentario: 0 Hit: 2027

El llanto del bebé ha sido objeto de estudio a lo largo de muchos años. Hemos llegado a leer sobre el comportamiento de las mujeres ante una pataleta de un niño, que cambia si escucha un lloro cerca, o sobre la importancia de interpretar el tipo de llanto para que los padres sepan qué le ocurre al niño.

En realidad, el bebé no tiene otra forma de relacionarse más que esa, se comunica llorando, tanto si tiene hambre, el pañal sucio, sueño, dolor, problemas de estómago, necesidad de eructar, frío o calor, y un largo número de etcéteras, sin olvidarnos de los “mimos†y la necesidad de que les cojan en brazos. Los bebés necesitan también mucho cariño, ver la cara de sus padres, escuchar sus voces y sentirlos cerca, oír su corazón o detectar su olor personal.


Hay una razón, algo más desconocida, por la que los bebés comienzan con un sonido leve, que crece en intensidad, con la boca casi cerrada y los ojos abiertos con, la mayoría de las veces, la mirada fija en algún punto. Eso sucede cuando el niño está enfadado, una condición que muchos padres no son capaces de identificar y por tanto no pueden ayudar a sus hijos a calmarse en estas circunstancias.


Un estudio en Current Biology ha desvelado que el llanto del enfado, como el grito que se expide en la madurez, es capaz de estimular la parte del cerebro que procesa el peligro, el cerebro reptiliano. La cualidad específica del llanto del bebé en el enfado se refleja en el cerebro más primitivo como una señal de alarma, de peligro, gracias a la cualidad de la dureza. Hasta ahora, esa cualidad acústica no estaba registrada de esta manera por los científicos y, sin embargo, parece que su función biológica es más que efectiva.


Básicamente, tal y como comprobamos en las películas de terror, el bebé tiene una especial sensibilidad, que utiliza como defensa en casos en los que experimenta miedo o enfado, y su llanto es capaz de alertar, casi instintivamente, a sus padres del peligro para que puedan socorrerle. El llanto que emiten en esos casos va más allá del factor cultural o del idioma, que en el espectro acústico ocupa una sección reservada al miedo. Cuanto más dureza tenga el llanto, la amígdala responde con más contundencia al temor.


Es un rasgo que compartimos los humanos con otros muchos mamíferos y otros animales con trazas instintivas más sensibles debido a su falta de comunicación. La llorera del bebé, es por tanto, en muchos casos, un aviso, un intento de asustar a quienes le rodean. ¿A que esto no lo sabías?


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