Los amigos imaginarios de la infancia

Escrito por: Editorial Dech En: Material Educativo El: martes, agosto 18, 2015 Comentario: 0 Hit: 1800

Hay un momento que, una vez que pasa, todos los adultos olvidan que han atravesado. Es muy común que a los 2 o 3 años (y hasta los 7), el niño fabrique un mundo de realidad paralela del que surjan amigos que los padres no puedan conocer físicamente, pero con quienes se familiaricen. El tema de los amigos imaginarios preocupa a muchos de ellos, sin embargo es algo totalmente normal y una fase por la que pasan la mayorí­a de los niños.

Lo más lógico es que los niños abandonen este tipo de fantasías de forma natural a los siete años, más o menos, momento en que su pensamiento evoluciona y se vuelve más lógico y racional, más objetivo. Hasta entonces, muchos de ellos comparten con su amigo imaginario emociones profundas e intensas, y dándole forma a su compañero, consiguen expresarlas.


Hay animales extraños, superhéroes, monstruos amigables o malhumorados, hadas, niños de su edad, personas mayores... el abanico es tan amplio como el kilometraje de su imaginación, que habla de sus miedos, alegrías, inquietudes, deseos, ilusiones, pasiones, sensaciones... Todo cabe en su pensamiento mágico. Con los personajes que crean, que varían a veces según las vivencias, los padres pueden comprender mejor qué sienten sus hijos, porque a través de ellos liberan sentimientos, proyectan sus miedos y rabias, favorecen su autoestima, desarrollan habilidades sociales, practican conductas de interacción social y controlan y estimulan sus emociones.


Muchos estudios concluyen que tener un amigo imaginario, siempre disponible para el niño, es más que positivo tanto para la comunicación (ya que experimenta con el vocabulario, construye historias y genera narraciones), como para su futuro, en el que se desarrolla una creatividad más amplia y mayor empatía. Es lógico que un niño con imaginación llegue a darle vida a su compañero, que pueda ser más sensible, social y extrovertido y que en su adolescencia conserve esa habilidad aunque no a su amigo.


Los padres no deben participar ni estimular al niño, para que conserve de forma natural la forma de relacionarse con su amigo, ni tampoco reprimirlo, considerándolo algo normal. La preocupación puede llegar si el niño no quiere relacionarse con personas reales, compañeros, o sus amigos, o por ejemplo si elude actividades familiares o tareas, o si adquiere un comportamiento violento. Sin embargo, si se desarrolla esta fase de forma cotidiana, los expertos aseguran que el hecho de que un niño estimule su mente con la aparición de este personaje es positivo incluso para evitar la agresividad.


Los psicólogos Carlson y Taylor redujeron al 26% el número de padres que conoce la existencia del acompañante de sus hijos, ya que muchos de ellos prefieren mantener en secreto las creaciones de su imaginación. Lo que sí es bastante común es que ninguno de los niños convertidos en adultos recuerden con quién pasaban tantas horas en su habitación cuando tenían tres o cuatro años, aunque puede que algún resquicio surja más adelante... Y tú, ¿sabes por qué te caen tan bien los pelirrojos o por qué tu animal favorito es el hipopótamo y siempre lo dibujas azul?



Comentarios

Escribir un comentario