Las mujeres de la estación de sal. Elena Escura

Escrito por: Editorial Dech En: Libros relatos breves El: jueves, diciembre 1, 2016 Comentario: 0 Hit: 1313

Los relatos breves de Elena Escura

Conocía la editorial Dech porque llevaba ya varios meses publicando algunos artículos en el blog de su página web. Siempre me había gustado el contenido de la editorial y también el equipo humano que trabajaba en ella. Cuando me llamaron y me dijeron que tenían que proponerme algo, pensé que se trataba de algún encargo especial para el blog.

Pero no. La propuesta era nada menos que publicar mi propio libro de relatos. La idea me encantó, claro, aunque me estresó levemente pensar que tendría que enfrentarme próximamente con todos aquellos relatos que ya tenía escritos.

Cuando empiezas a rebuscar en el baúl de los viejos cuentos, o -sin ser tan poéticos- en las carpetas del ordenador acuñadas como “Cuentos antiguos”, o “Textos 2012”, experimentas una sensación entre esperanzadora y temerosa. Esperanzadora porque crees que vas a rescatar historias preciosas, de viajes mágicos, de personajes olvidados (y a veces, así es). Pero también temerosa porque, como cualquier persona o escritor sabe, una cambia, y lo que plasmó en un cuento hace años (o meses, ¡o días!), no es en absoluto lo que plasmaría ahora. O cambiaría el enfoque, o pondría comas en esa frase de cuatro líneas, o se preguntaría por qué narices decidió escribir esa historia tan aburrida.

Empecé entonces un trabajo de lectura, de edición y de reescritura. También escribí cuentos nuevos, aunque todos habían nacido ya, en forma de idea, o en forma de verso, o eran una nebulosa que todavía no se había definido. Se pueden hacer muchas cosas con las ideas, escuché una vez decir a Fernando Léon de Aranoa. Es una frase que acude muchas veces a mi cabeza. Estrujé muchas de esas ideas y las hice cuentos, y otras se resistieron a serlo. Puede que quieran ser guiones, o una novela, o unas notas apuntadas en un margen, o que no quieran ser nada.

Mientras reunía los cuentos, me di cuenta de que había algo en común en ellos: todas las protagonistas añoran algo. A veces es algo del pasado, a veces algo que está por venir, otras veces sueñan con ser otras personas, o estar en otros lugares, o tener otra vida. La mayoría de las veces no es algo concreto, sino una sensación, una saudade de algo que ni siquiera pueden identificar. Rescaté un viejo poema y me di cuenta de que, en él, también estaba presente esa añoranza de algo abstracto. El poema se llamaba La estación de sal. Sospeché que ése y no otro era el nombre perfecto para este libro: algo intangible, desconocido y deseado en un momento concreto.

Unos meses más tarde, por fin, editamos el primer borrador de “Las mujeres de la estación de sal”.

Libro de la colección de relatos breve. La estación de sal. Elena Escura

De un tiempo a estar parte empiezo a saborear lo que significa el oficio de escribir, más allá de la disciplina y el trabajo diario. Escribir es sorprenderse de una misma, es crear, inventar, jugar.

Escribir es una necesidad.

Sin embargo, existe también un momento en el que piensas en quien recoge tus palabras, en quien abrirá el libro y se perderá en el laberinto que has construido. Hay un momento en el que escribes para alguien.

Creo que las autoras de la colección de Relatos Breves atravesamos ahora un momento muy dulce: el momento en el que recogemos lo sembrado, en el que esperamos impacientes las reacciones de nuestros lectores, esos alguien para los que hemos escrito desde la soledad de nuestro escritorio. Y creo que no importa si gusta o no, creo que lo que importa es llegar. Comunicar. Conectar con alguien. Y que si una descripción, una frase al vuelo o un punto y aparte puede mover algo, aunque sea un poquito, dentro de alguien, ya podemos estar muy orgullosas.

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