Del nieto al abuelo

Escrito por: Editorial Dech En: Material didáctico El: martes, julio 7, 2015 Comentario: 0 Hit: 1435

En DECH, editorial dedicada al diseño de libros, material educativo y terapéutico, estamos de acuerdo con fomentar la relación entre nietos y abuelos, los familiares más conciliadores. Sin embargo, también es clave limitar la relación que el abuelo debe tener con su nieto, ya que su papel no debe ser brindar la misma educación que los padres.

Con la llegada de un bebé, muchos abuelos se convierten en protagonistas en el crecimiento de ese nuevo miembro de la familia. La presencia de los abuelos y la intervención en el desarrollo del niño supone un desahogo tanto para padres primerizos como para los más experimentados.

La distinta educación que han recibido las diferentes generaciones, y la responsabilidad que implica educar a los hijos de otra persona, hace que aunque necesario, el equilibrio sea más difícil de encontrar. Y es que, no hace falta que los abuelos tomen el papel de padres para ser una persona fundamental que participe activamente en la madurez del niño, a la que siempre tiene en cuenta, además de ser un referente y fuente de inspiración en todas las etapas de su vida.

La ciencia lleva tiempo confirmando la necesidad de fomentar las relaciones entre el nieto y el abuelo, con beneficios para todo el sistema familiar, ya que los efectos psicológicos son, además de reales, mensurables. Estudios versados en este tema aportan la conclusión de que el bienestar psicológico es más estable hasta bien pasada la edad adulta en personas que establecen una relación más estrecha con sus abuelos. Ya los hermanos Grimm relataban en su cuento el especial vínculo entre los niños y sus abuelos, capaces de compadecerse antes de que conozcan el significado de esa palabra.

La comunidad de psicólogos, y también nuestra editorial DECH, recomienda no solo tener en cuenta el perfil del abuelo cuando hay un niño en casa, ya que por su experiencia y por todo lo que puede aportar, se convierte en un pilar de la familia antes de desarrollar ese rol. Es básico construir, desde los cimientos, una relación saludable.

Normalmente se genera una relación cariñosa y de mimo, los niños disfrutan mucho de la compañía de sus abuelos, y los abuelos sienten mucho placer cuando comparten tiempo con ellos. Rejuvenecen, desarrollan un sentimiento de pertenencia muy positivo, entre otras cosas, para retardar el deterioro cognitivo, y también aprenden mucho de los niños, lo cual les aleja de las depresiones y otras enfermedades mentales. Los abuelos, pueden ayudar (y mucho) al sistema familiar en muy diversas ocasiones:

  • Ayudan a superar crisis familiares: con su experiencia, se pueden implicar en los problemas actuales tanto económica como psicológicamente.

  • Cuidan a los niños cuando los padres no pueden hacerlo: además de ayudar a sus hijos y permitir que puedan continuar con su vida laboral, los abuelos se sienten más útiles y aportan equilibrio a la familia.

  • Contribuyen a mantener los valores familiares: el vínculo entre generaciones queda más patente cuando los abuelos se implican en el crecimiento de sus nietos. Pueden ayudar en la educación, apaciguando entre padres e hijos.

  • Son la vía de escape: para muchos jóvenes, los abuelos son un consuelo y con ellos pueden desahogarse de roces con sus padres. Además, son en muchas ocasiones un pilar para padres divorciados o solteros.

  • Aprenden de los nietos y con ellos: hay muchas actividades que, haciéndolas juntos, contribuyen al enriquecimiento de ambos perfiles. Manualidades (experinventos, como proponemos en DECH, en los que se necesita la habilidad y capacidad de sorpresa del niño y la supervisión de un adulto), juegos, paseos, gastronomía... Todo ello se disfruta más en compañía. El niño aprende y juega, pasa tiempo con sus familiares, y el adulto también se beneficia de ello. Ambos crecen en un cariño y un aprendizaje de forma recíproca.

Neugarten y Weinstein calificaron en los años 60 los caracteres de los abuelos. Diferencian entre el abuelo rígido y tradicional (más autoritario), el divertido (relajado y tranquilo), subrogado (que asume responsabilidades diarias con los nietos), reserva de sabiduría (aquel que siempre recurre a su historia familiar, tiene información y memoria sobre sus raíces), y el distante (que ve menos al nieto y se implica poco en su formación y educación).

Sin intención de desprestigiar a estos psicólogos, en DECH consideramos que los abuelos han participado, desde siempre, en la educación y formación de todos. No hay adulto que no recuerde con cariño a sus abuelos o se sienta apenado por haberlos perdido. No hay un abuelo con un único perfil, pero siempre tienen algo en común que les hace ser esa persona entrañable de cada familia.

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